Revelaciones en Marruecos – Claudia Durastanti

“Querido, todo lo que separa es sagrado”: ​​William S. Burroughs y Jack Kerouac parecen ser escuchados hablando durante uno de sus naufragios en Tánger, sin saber quién le habla. En cambio, es el primer verso de Santo, una pieza de la Estrofa 218, un disco atípico, mágico y grumoso de El Muniria, formado con la voz de Emidio Clementi junto a Massimo Carozzi y Dario Parisini. La historia del disco ya es una canción, a su manera: en 2002 se retiró Massimo Volume -renovaron en 2008, quizás el mejor-, banda sobreviviente de aquella temporada del rock italiano gracias a sus venas místicas y radicales -y en los diez Días Clementi parte hacia Tánger, Marruecos, junto con Carozzi y Parisini.

Intentan escribir el disco en el hotel, pero el intento falla y el trabajo se completa en Bolonia. Salió en 2004, arrojando resultados que sugieren la calma suspendida y dividida que Tommaso Pincio desplegó en ese hermoso libro que fue un hotel sin estrellas, pero que hoy vuelve a las tiendas gracias al sello Love Boat, que tiene la feliz intuición. para dedicar una relectura y una serie de remixes con Arrogalla, Blak Saagan, Spano y otros artistas. Un registro es recordado por unos pocos conocidos, lo que aumenta su capacidad de revelación. Superponer las repeticiones de piezas de 2004 es un experimento satisfactorio, condicionado por lo que se define como «composición en anillo», la técnica mediante la cual abres un hueco en otro elemento narrativo y te pierdes, solo para conectar con él. punto de partida. Entre ellos hay un viaje, Todo el camino, al Hotel Shalimar. ◆

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