En Mozambique con Gemitaiz, Mace y Manuel Marini

24 de junio de 2021 4:27 pm

En enero de 2020, poco antes del cierre patronal, el rapero Gemitaiz, el productor Mace y el director Manuel Marini huyeron a Mozambique con vistas a irse de vacaciones. No podían esperar dos canciones y un documental nacidos en los 18 días que pasaron en África. Las piezas se llaman Bianco e Gospel, escritas y grabadas en esos días y fueron publicadas en versión digital en julio de 2020. El documental What’s Still cuenta su recorrido y fue estrenado el 21 de junio en Vimeo, donde lo alquilan por 48 horas. Todos los ingresos del proyecto se destinarán a Coopi, una organización humanitaria que trabaja para combatir la pobreza y apoyar a las comunidades en los países en desarrollo.

El viaje a Mozambique comenzó en la capital Maputo, una ciudad de más de un millón de habitantes. Inicialmente Gemitaiz, Mace y Marini no tenían previsto permanecer allí tres días, sino ocho noches. “La primera noche entramos en una sala ubicada en la sede de la Asociación de Escritores. Éramos los únicos blancos. Conocimos a Lauro Munguambe y Sylvestre Júnior, diseñador y director de videos musicales. Nada más vernos, Lauro nos sorprendió: ‘¿Quiénes sois, gente?’. Después de unas horas, mientras estábamos borrachos, decidimos que teníamos que hacer un video juntos. Había un destino”, dice Gemitaiz. “Cuando llegamos al aeropuerto, el padre de nuestro amigo Victor Kwality, el ex cantante principal de la banda de batería y bajo LNRipley, nos recogió. Es un caballero de setenta años muy guapo. Sugirió los lugares a los que debían ir. Un día también nos llevó a un hermoso museo de esculturas en Matola, un pequeño pueblo a las afueras de Maputo”, cuenta.

En los clubes de Maputo puedes escuchar diferentes géneros musicales, dice Mace: “El afropop nigeriano, artistas como Wizkid, Davido y Burna Boy, son increíbles. Hay mucha electrónica sudafricana, afro house, gqom y amapiano, un género nuevo que viene de los townships sudafricanos, pero también kuduro, que viene de Angola, una antigua colonia portuguesa como Mozambique. Son todos géneros que tienen un agarre increíble al cuerpo, no te puedes quedar quieto cuando los escuchas”.

Después de conocer a Lauro Munguambe y Sylvestre Júnior, los tres artistas italianos se embarcaron en un recorrido por la ciudad. Fueron al mercado de Xipamanine, donde compraron la ropa que usan en los videoclips de las dos canciones, y a otra discoteca, donde conocieron a las bailarinas que bailan de blanco. “Era una especie de centro social, con gente comiendo pollo sentada en las mesas. Vimos a unos niños bailando, eran muy buenos. Eran tan buenos que entramos en la refriega también, sin vergüenza”, explica Gemitaiz.

Mientras tanto, Marini ya había comenzado a filmar con la cámara de video y el teléfono. “Fue agotador, especialmente durante la edición, juntar todo el material, ya que estaba todo en diferentes formatos, como el cuadrado. Pero esa también es la fuerza del documental: a veces usa el mismo lenguaje que Instagram, y eso ayuda a la audiencia a sumergirse en la atmósfera del viaje”, dice Marini.

Al cabo de una semana, Mace, Gemitaiz y Marini ya estaban en el estudio con un grupo de músicos locales para grabar Bianco. “Fue una experiencia increíble, enseguida nos entendimos. Comenzamos con algunos ejemplos que encontramos en línea. Especialmente con el sonido de un silbato como el sonido de los pájaros. Los silbatos se usan mucho en la música de club africana porque son como los cantos de los pájaros, son una herencia de la cultura zulú y se usan tanto en las aldeas rurales como en los clubes nocturnos de Johannesburgo. Escribí el texto enseguida, pensando en festejar a un grupo de gente en la calle, fuera de las discotecas”, cuenta Gemitaiz.

Por casualidad nació la segunda canción, Gospel. Cuando hubo un descanso del trabajo en el estudio, Mace salió a fumar y se encontró cerca de una habitación donde un grupo de gospel estaba ensayando para un concierto. Mientras escuchaba, le abrieron la puerta y entró y escuchó. Después de unos minutos llamó a los demás y grabaron el coro. “Tengo que agradecer a mis fumadores. De lo contrario no hubiera recibido esa sorpresa”, dice el productor, “claro que no siempre me ha ido tan bien. Hace unos años en la frontera de Uganda me agarraron precisamente por ser fumador”.

La segunda parte del viaje, la que presenta las imágenes más llamativas, es por la costa, en lugares como Jangamo y Vilanculos, con vistas al Océano Índico. “En aquellos días descansamos, pero escribimos y grabamos el Evangelio, comenzando directamente desde el sonido del coro. Es una canción dulce y melódica. El vídeo también lo hicimos en esos días, rodando imágenes en la playa y captando los atardeceres preciosos”, explica Mace y Gemitaiz.

De vuelta en Maputo, fue un giro de video de Bianco. “Le disparamos dentro de un depósito de chatarra en la jungla. Fue complicado porque en algún momento empezó a llover, de hecho si te fijas en algunas tomas se ven las gotas. Todos los bailarines fueron de gran ayuda y la colaboración de Sylvestre, que es muy bueno haciendo videoclips, fue básica”, cuenta Marini.

¿Qué objetivos se propusieron cuando empezaron a trabajar en What’s Left? “Queríamos erradicar algunos prejuicios sobre África, que no faltan en Italia. Y estamos contentos de que Coopi se haya involucrado con nosotros. Hemos optado por retratar la alegría y el descuido del país, incluso si otras partes de Mozambique están experimentando serios conflictos internos por el extremismo islámico y los intereses vinculados a los valiosos recursos energéticos del país, principalmente en manos de empresas europeas. .”, explican los tres artistas.

Gemitaiz, Mace y Marini seguro que vuelven a repetir experiencia. Actualmente están trabajando en otro proyecto. Gemitaiz está trabajando en su nuevo disco, que probablemente se lanzará en 2022. Mace ha curado una sesión en vivo de su álbum en solitario Obe, que pronto estará disponible para su transmisión en YouTube. Y Marini está en el set en Cerdeña. “Definitivamente haremos otro viaje juntos, no sé si grabar música o divertirme. Pero tal como estamos, es probable que surja algo. La idea sería ir a Ghana. Por ejemplo, la capital Accra tiene una escena musical loca”, responden.

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