Wert se carga el bachillerato de Artes Escénicas, Música y Danza

La noticia está corriendo estos días como la pólvora, aunque en medio del caos generalizado de titulares que recibimos al día, casi pasa desapercibida.

Y esto es aplicable por sí solo a las reformas educativas, en las que José Ignacio Wert, a la sazón ministro de cultura en el gobierno de Mariano Rajoy, está entrando con la guadaña en su afán por recortar gastos.

 

Tendencias formativas, necesidades educativas


bachillerato artes

Realmente, si por algo se han caracterizado las sucesivas reformas educativas de la democracia, es por su ineficacia. No en vano, se han cambiado casi cada vez que un nuevo partido ha ocupado el lugar de su predecesor.

Esto, más que por criterios de excelencia y resultados (que de todos modos, son indemostrables a 4-8 años vista) se ha realizado por criterios partidistas, entendiendo que cada reforma moldea “ideológicamente” al alumno.

Esto podrá ser cierto o no. Pero lo que es innegable es que, elípticamente, cada nueva reforma educativa es una reforma ideológica.

Veamos el ejemplo del gobierno del PP y del ministro Wert.

A nivel económico, se ha subido el IVA de las actividades culturales hasta el 21%, encareciendo el cine, el teatro, las entradas de exposiciones, museos. Sólo se han librado los toros, lo que supone una buena muestra de la deriva ideológica del nuevo gobierno.

Pero el remate lo está haciendo José Ignacio Wert, toqueteando la estructura formativa previa y recondensando los bachilleratos. Uno de los aspectos destacados de esta reforma es la eliminación del bachillerato de Artes Escénicas, Música y Danza.

 

¿Hay que formar al alumnado en lo cultural?


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El anteproyecto de ley de la reforma educativa fue aprobado por el gobierno el 21 de septiembre de 2012. En este texto, el bachillerato queda limitado a cinco vías: Ciencias de la Salud, Ciencias e Ingeniería, Humanidades, Ciencias Sociales, y Artes.

 

La concentración no debiera ser nociva en sí misma. El problema viene cuando las materias de especialidad de la vía Artística se desvanecen y queda limitado a artes plásticas, diseño e imagen.

 

A falta de leer la ley definitiva cuando sea aprobada, lo primero que destaca de esta selección de asignaturas, es el sesgo mercantil inherente a la política del Partido Popular. De la misma forma que Mariano Rajoy dejó caer que sería necesaria algún tipo de materia que incidiera en el “respeto al empresario” (como si fuera el único elemento social digno de un respeto específico), la especialización propuesta por Wert es significativa. Ya que, si incide en algo, es en aquellas facetas artísticas más susceptibles de crear “mercado”.

Pues existe un mercado laboral en ese flanco artístico: diseñadores, ilustradores, animadores, se mueven tanto en el marco “liberal” como en el regular. En cambio, alumnos formados en danza, música o artes escénicas, tendrán un encaje mucho más difícil en el mundo de hoy y, sobretodo, en el que nos dejan para mañana. Un mundo en el que este tipo de actividades resultarán caras, casi lujosas, y que no todo el mundo podrá permitirse participar en ellas, amén de que lo hagan mediante formación privada.

 

No es cuestión de defender el anterior sistema, que tenía mil fallos. Ni siquiera es cuestión de defender si este tipo de artes deben enseñarse en un bachillerato.

 

Es cuestión de reconocer una deriva estatal entorno a lo artístico. Y prepararnos para defendernos.

 

Aunque tampoco debemos preocuparnos demasiado: hasta en las épocas más oscuras de la humanidad, el arte ha acabado prosperando. Intentar limitarlo, es ponerle puertas al campo.

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