Las dos auténticas Monas Lisas

Aunque su hallazgo data de hace bastante más tiempo, no hace tanto surgió en el mundo del arte una pequeña discusión acerca de otra obra que tenía como protagonista a la mismísima Mona Lisa, el mismo retrato, la misma protagonista pero en puntos distintos.

La pintura de la Gioconda que todos conocemos está como sabrás en el Museo del Louvre de París, sin embargo este nuevo hallazgo está en manos de un organismo suizo, Mona Lisa Foundation. La discusión no podría estar más centrada en la autoridad de la obra a la que atribuían al mismo autor de la obra del Louvre, al grande Leonardo da Vinci.

El carbono 14 da la razón a Suiza

Monas LisasTras varios estudios se ha comprobado que no sólo la obra pertenece al mismo autor, sino que además corresponde a la primera versión del cuadro.

Al parecer Leonardo da Vinci pintó el rostro de Lisa Gerhardini en lienzo una década antes de que lo hiciera en madera. Esto se ha sabido gracias entre otros estudios a la prueba del Carbono 14.

El consorcio que se creó a petición del legítimo dueño de la obra se hizo por el ferviente deseo demostrar el origen histórico y de autor con toda rigurosidad posible. Finalmente la conclusión acabó afirmando que ambas obras fueron creadas en momentos distintos y lugares diferentes para dos mecenas distintos aunque pintadas por el mismo autor, Da Vinci.

El resultado del estudio realizado con el Test del Carbono 14 data la obra concretamente entre el 1425 y el 1450.

El paso de la edad no se cubre con pintura

Monas Lisas 2Estos resultados son los que por fin dan la razón a su dueño y se rechaza la teoría de que es una simple copia de la obra del Louvre. Aunque esto hará un poco difícil cambiar el nombre que hasta ahora se le otorgaba, La Mona Lisa de Isleworth, que hace referencia a la ciudad de origen de su descubridor el inglés Hugh Blaker coleccionista inglés que la descubrió poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.

Años después la adquiriría el americano Pulitzer que se la regalaría a su mujer y al morir fue adquirida por el consorcio suizo que la resguardó hasta el 2003 en un banco del mismo origen.

Una de las bazas con las que contaban para defender la no copia de esta gran obra es la diferencia de edad que se aprecia de la protagonista. En esta versión la joven Lisa aparece más joven, se pensaba si hubiese sido una copia habrían plagiado de forma exacta cada rasgo de la sonrisa más enigmática del mundo del arte.

También destaca el bordado del vestido o el hecho de elegir distintos soportes para la plasmación de la pintura o la técnica del barniz, en la “obra original” no se usó ya que está técnica solo se utilizó a partir del 1508.

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